Pintura
Como lo ocurrido en Mesopotamia, las pruebas de que los griegos aplicaron la pintura, son muy escasas ya que por su difícil conservación, por sus materiales, por guerras y demás factores se han perdido. Son muy escasos los vestigios que se han encontrado de la pintura de la antigüedad, por su difícil conservación, y menos de la pintura griega. Debido a esto no se conoce muy bien cómo era la pintura en aquella época. Parece que evolucionó desde las figuras rígidas y frontales, o de perfil, sin volumen ni perspectiva hasta la representación del volumen y el movimiento. Se supone que comienza como motivo decorativo en Grecia, la cual es deudora de la pintura cretense, una obra que se conoce a través de la cerámica pintada. Según estos restos, las representaciones serían geométricas, las figuras tenderían a ser cuerpos geométricos simples. Las escenas son de caza, guerra y mitología. Las siluetas están pintadas en negro, aunque en Corinto se pintan en rojo sobre fondo negro y con líneas en blanco. La celebridad y la de sus artistas se debe casi por entero a los antiguos historiadores pues no se conserva de ella ni un solo cuadro ni se conoce obra alguna de los famosos Zeuxis, Parrasio y Apeles, considerados desde la antigüedad los pintores por antonomasia.
Los griegos también pintaban sobre paneles de madera. Los rojos y azules se usan libremente en las ropas. Es una muestra exquisita de dibujo. Aún es muy plana, pero las figuras que se superponen sugieren la existencia de figuras en el espacio. El panel fue pintado a finales del siglo VI a.C. Si tuviéramos que conocer la pintura griega a partir de ejemplos como éstos el material sería escaso. Afortunadamente contamos con otra fuente de información: la cerámica, tema que será pronto tratado; sin embargo tenemos otros datos como:
- En primer lugar, no hay que olvidar que se han conservado algunas pinturas griegas originales, especialmente varias de las épocas arcaica y helenística, tales como fragmentos de pinturas murales y tablas de madera de la época arcaica, así como lapidas sepulturales de mármol, metopas y remates de terracota y murales de la época helenística, de diversas procedencias, además de ellos se han conservado mosaicos cuyas composiciones son similares a las de la pintura aunque, naturalmente, ejecutados en una técnica distinta.
- Las pinturas de las tumbas etruscas, muchas de las cuales datan de los siglos VI y V a.C. y de las tumbas lucanas, del siglo IV, muestran una gran influencia griega y es posible que algunas fuesen obras de artistas griegos inmigrados, una suposición que se confirma hoy por el descubrimiento de pinturas griegas en Paestrum, muy parecidas a las encontradas en las tumbas etruscas.
- Las vívidas pinturas de las cerámicas de la época helenística, especialmente de Centuripe, Canosa y Adra dan idea de las pinturas murales griegas contemporáneas.
- Muchos murales y mosaicos encontrados en Roma, Pompeya, Herculano, Estabia y villas próximas a ellas, así como los de Alejandría, que datan del siglo 1 a.C. en adelante son copias y adaptaciones de originales griegos.
- Los escritores antiguos mencionaban a los pintores griegos y sus obras, aportando detalles acerca de los mismos. Platón y Aristóteles, por ejemplo, proporcionaban ocasionalmente datos importantes, aunque en términos generales; Plinio el Viejo (fallecido en el año 79 d.C.) anota consecutivamente los principales pintores griegos en su “Historia Natural”. En el siglo II d.C. Pausanias aún pudo contemplar templos griegos, describiendo algunos de ellos con todo lujo de detalles; las referencias de Luciano a determinadas pinturas griegas son a veces de gran valor, etc.
Cerámica
Debido a la desaparición de piezas fundamentales del grandioso pictórico griego, la cerámica ha adquirido una importancia que rebasa la de su gran valor intrínseco. Durante algunos periodos y en determinados localidades el ceramista griego no contentó como decorar vasijas con simples líneas o motivos florales, sino que extrajo sus temas de la mitología del mundo que lo rodeaba, como lo hacían los pintores de tablas y murales. Por otra parte, estas pinturas sobre cerámica son a veces de la mayor calidad especialmente en el caso de las cerámicas áticas de los siglos VI y V a.C. Por ello, a pesar de las diferencias en cuanto a técnica y el esquema cromático, sirven para formarse una idea del extraordinario sentido de línea, el color y composición del artista griego en general y si se añaden mentalmente estas cualidades a los vívidos murales romanos es posible llegar a vislumbrar los que debió de ser el gran arte pictórico griego.
Decorar un vaso es algo muy diferente a pintar un cuadro sobre una superficie plana. Las superficies exteriores están redondeadas y la curvatura de algunas partes se aleja del observador. Como es lógico, los griegos no usaron el contorno de un recipiente como marco de un cuadro, pero sí ajustaron con habilidad sus diseños a las vasijas que decoraban.
Las figuras humanas solamente aparecen en una sección pequeña pero importante. Son figuras de palo, esbeltas y elegantes pintadas en siluetas planas. La cerámica se había elevado brevemente a la categoría de arte monumental; pero a finales del siglo VII a.C. se utilizaron estelas de piedra para señalar sepulturas, pintadas o esculpidas en relieve
Las figuras humanas y sus actividades se habían convertido hacia el siglo VII para los artistas de varias zonas de Grecia en el tema más importante de la pintura de vasos. Los poemas homéricos eran muy populares en aquel entonces y el pintor de vasos deseaba seguir el ejemplo del poeta y convertirse también en narrador. Por tanto simplificó la decoración tradicional a base de dibujos geométricos y la relegó en su mayor parte a la zona inferior del vaso, dejando así libre la zona principal de su crátera para representar en ella una historia emocionante. Desde esta época, los pintores de vasos, corno los artistas que más tarde tallaron esculturas arquitectónicas, se esforzaron en mostrar a personas (y a monstruos) en acción.
El principal interés de los pintores decoradores de vasos fue centrándose con el tiempo en la representación de escenas que acabó por cautivarles. Todos los restantes temas por lo general se consideraron de segundo orden. El naturalismo sufrió un fuerte impulso, ya que los pintores siempre trataron de hacer sus historias más vivas y más convincentes. Fue difícil para los pintores llegar a esta nueva meta mientras trabajaban sólo con siluetas. La mayoría de las escenas requerían figuras que se interrelacionasen y se entrelazaran, aunque esta coincidencia de siluetas sólo llevaba a la confusión. Algunos pintores, por consiguiente, experimentaron brevemente con el contorno de sus figuras. Por desgracia, los contornos aparecían demasiado delgados en la superficie curva y bruñida de un recipiente. La contradictoria demanda de escenas convincentes y de decoración efectiva estimuló la búsqueda de una solución mejor. La solución surgió con la invención de la técnica de las figuras negras. El artista pintaba primero la silueta de sus figuras de manera que aparecieran fuertes y enérgicas, después grababa sus contornos y marcas interiores con un instrumento afilado que servía para extraer la pintura a lo largo de la línea de incisión dejando limpios los contornos. Añadía también trazos de blanco y rojo algo purpúreo para que las escenas tuvieran más color.
Utilizaron la técnica de las figuras negras con tanta brillantez e imaginación que decidieron probar algo diferente. Lo que hicieron fue sencillamente invertir la tradicional combinación de colores y en lugar de pintar figuras negras sobre un fondo rojo anaranjado dejó las figuras del color natural de la arcilla y pintaron el fondo negro. Para otros pintores esta nueva técnica de figuras rojas tenía muchas ventajas, conservaba el fuerte contraste decorativo de los colores, pero daba mayor campo de aplicación a los dibujos, ya que se podía utilizar un cepillo flexible en lugar de una dura herramienta de grabar. La anatomía se hizo más viva, los vestidos más suaves y las figuras más llenas de vida.
La técnica de las figuras rojas fue inventada hacia el año 530 a.C. y rápidamente adoptada por los mejores pintores, aunque los mediocres siguieron trabajando con figuras negras hasta mediados del siglo V a.C. La vieja técnica se utilizó con propósitos especiales hasta el siglo II a.C., pero había perdido ya su poder de sorpresa.
Eutímides se preocupó mucho por los problemas de la representación tridimensional, es decir, por mostrar figuras llenas redondas, convincentemente realizadas en escorzo. Para indagar sobre estos efectos no le fue preciso ilustrar una historia: escenas de la vida diaria fueron suficientes. Éstas habían sido solo un tema menor en la pintura de figuras negras. A principios del siglo V a.C., la técnica de las figuras rojas se había llegado a dominar por completo. Ahora podía ser usada de forma expresiva como lo muestra una pintura que decora una hidria que representa el mitológico saqueo de Troya.
Es conocido que los objetos y el espacio tridimensionales pueden representarse sobre una superficie plana; las pinturas ilusionistas forman parte de nuestra experiencia cotidiana. Antes de los griegos no existían. Los griegos las inventaron. Eutímides y sus contemporáneos, a finales del siglo VI a.C., empezaron a utilizar el escorzo en sus dibujos de figuras individuales para darles la apariencia de tridimensionalidad.
A finales del siglo V a.C. la técnica se había perfeccionado hasta el punto de que el perfil de sus dibujos resultaba tan sugestivo que parecía descubrir incluso lo que estaba oculto. Al parecer lo lograba sin la ayuda de coloraciones internas ni sombreados. Esta habilidad puede verse reflejada en un lekitos de fondo blanco, utilizado como ofrenda funeral, que muestra una sorprendente economía de líneas y un ahorro de coloraciones internas, combinados con un impresionante efecto de volumen. Zeuxis, también se preocupaba de que sus figuras tuvieran volumen. No lo hizo mediante contornos sugestivos, sino por medio del inteligente uso de las sombras traslucía el volumen mediante el modelado. Incluso más tarde los pintores empezaron a estudiar los efectos de los toques dé luz y de los reflejos lumínicos.
Los cuerpos sólidos parecen existir en su propio espacio. Cuando se hacen coincidir, se profundiza el espacio, y cuando se muestran los unos más altos que los otros, hay una insinuación de la existencia del espacio por sí solo y de las figuras colocadas en él. La idea de crear un sentido del espacio en sí mismo parece haber sido analizada por Agatarcos (pintor de escenarios) a finales del siglo V a.C. Sus experimentos con puntos de fuga (líneas que van disminuyendo en los dibujos de arquitectura hasta converger en un punto) aparentemente movieron a los filósofos contemporáneos (Demócrito y Anaxágoras) a hacer un estudio teórico de la perspectiva.
BIBLIOGRAFÍA
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RITCHER M. A. GISELA; El Arte Griego: Una revisión de las artes visuales de la antigua Grecia, Ediciones Destino, Barcelona 1984.
WOODFORD SUSAN; Grecia y Roma, Editorial Gustavo Gili, Barcelona 1985.
Luis Felipe Quesada es estudiante de la Universidad de las Ciencias y el Arte, además un futuro diseñador Gráfico, amante de la música y todo tipo de deporte, oriundo de Desamparados, San José, Costa Rica, nacido el año 1989. Contacto: lfquesada13@gmail.com