Debido a su ubicación geográfica y a los materiales utilizados en la construcción, son muy pocas las muestras de pintura que existieron, sin embargo si se encontraron murales; relieves y mosaicos, los cuales perduraron más, y tienen gran semejanza con las pinturas. Este tipo de arte fue utilizado más para decorar que para otra cosa; para ocultar los muros y materiales los cuales utilizaron en la construcción de sus distintas edificaciones.
Otra forma de decoración son los llamados relieves, los cuales son localizados a lo largo de esta región, en estos se representan animales, actos bélicos cacerías, entre otros; este tipo de arte también se toma en cuenta en la escultura por el trabajo que representan pero a su vez son pictóricas ya que en ellos fueron utilizados no solo colores sino que también barro esmaltado cocido.
La glíptica, talla de la piedra, fue encontrada en relaciones comerciales; utilizando los sellos-cilíndricos, los cuales también presentan cierta pretensión artística, lo cual importaba más el dibujo que el tema en si. Sin embargo, no paso a ser un arte menor, la calidad media de la talla descendió y la temática paso a ser llamada “escena de presentación”, pedido así por los clientes.
Una manifestación decorativa más, son los mencionados jardines colgantes; ubicados en las cercanías de los ríos para que los que lo recorrían pudieran admirarlos; estos contienen ciertas leyendas.
PINTURA
Entre las manifestaciones pictóricas no solo deben tenerse en cuenta aquellas que poseen un carácter figurativo inmediato, el color fue un componente fundamental, desde la practica escultórica y arquitectónica, y tanto las estatuillas y los muros sumerios requerían la viveza cromática a fin de esconder muchas veces la pobreza y la monotonía de los materiales utilizados.
La gran pintura mural mesopotámica no se manifestó hasta el periodo de esplendor de Mari; “Los Murales De Mari”, realizados al temple sobre enlucido de yeso. En general, los murales perciben dos concepciones distintas: una, enraizada en la antigua tradición sumeria de composiciones y temas sujetos a una absoluta rigidez, y otra en la que se pone de manifiesto la naturalidad semita. Más económica y rápida resultaba la pintura al fresco, sin embargo con las constantes guerras y caídas de edificios en guerras, estas pinturas se han perdido.
En cuanto a la técnica; en cierta medida fueron contrapuestos, mientras que los contornos de algunas figuras están trazados con un instrumento puntiagudo sobre el estuco todavía húmedo (se trata de una técnica propia del grabador, mas que del pintor).
En cuanto a lo que presentaban en estos murales, son escenas de procesiones de oferentes y tributarios, carácter mitológico, cazas, episodios de audiencias reales, presentaciones o envestiduras, ejecuciones de enemigos para exaltar el poder asirio.
Tanto en los Murales De Mari como en otros, aparecen con frecuencia motivos geométricos, como los roleos, que no parecen de tradición mesopotámica, sino egea (lo cual pone en evidencia relaciones comerciales con Creta) y figuras de animales muy estilizadas, constituyendo un arte muy esquematizado y simbólico, semejante a la pintura de la antigua egipcia (también demostrando una relación con esta región) acusando de influjo egipcio ya q se presentan características de estilo y tema, lo cual los artistas fueron abandonando esa tendencia copista con el tiempo al dar un efecto de espacio. En todos los casis los colores predominantes son los ocres, los rojos los ocres-amarillos, verdes y azules. No se presentan sombras y era una decoración domestica.
Ejemplos:
Los Murales De Mari, su estilo y técnica muestran extrañas mezclas. Las escenas son convencionales y estereotipadas. La representación de la investidura del rey, con marcos rectangulares, las figuras fueron incisos sobre el estuco húmedo con un instrumento puntiagudo, en cuanto la escena; un hombre que conduce a un toro al sacrificio, un pescador, un soldado y otros individuos que trepan a unas palmeras para coger dátiles, poseen un estilo naturalista, ingenuo y sin perjuicios. La frescura y el humor de estas pinturas, nos muestran su natural inclinación cuando un tema no les obligaba a mantenerse en la tradición mesopotámica.
El palacio de Sargón II, no solo debe ser admirado por sus grandes relieves sino también por su riqueza en murales de los cuales tienen solo fragmentos correspondientes a una de las salas; su decoración acogía una primera zona eminentemente ornamental de unos 50 metros con tres bandas en las que genios arrodillados, alados ante rosetas, flaqueaban en altura a toros encarados a motivos cuadrangulares de lados cóncavo. En la zona superior, de parecida altura, se abrían triples arcos que cobijaban diversos episodios; uno de ellos se ha podido reconstruir, muestra al dios Assur, portando el aro y bastón.
En Boghazköy se han encontrado fragmentos de decoración mural pintada y parece probablemente que haya existido una especia de decoración mural, sin olvidar las vasijas encontradas en la cuenca de Halys, decoradas con figuras en relieve policromado.
RELIEVES
Los palacios sumerios se ornamentaban a base de lapislázuli y madreperlas. Característica decoración a base de losetas vidriadas con las que se enriquecían los edificios mesopotámicos, decoración unida generalmente al relieve. Siendo un arte intermedio entre la escultura y la pintura, se erigen continuadores de los relieves de alabastro, trasladándolos al exterior donde pueden resistir sin detrimento las inclemencias.
Los relieves suelen ser muy llanos y el artista supo aprovechar plenamente las ventajas que le ofrecía el “mármol de Mosul” de grano finos y muy fácil de trabajar. Con este material lograron, efectos plásticos muy bien diferenciados sobre una superficie casi completamente lisa, y consiguió además enriquecer los paneles con una delicada realización de los detalles. La técnica eran losas de piedras muy delgadas y fijadas en la parte exterior de una pared de ladrillo, un estilo de revestimiento. Estos revestimientos importantísimos constituyen uno de los mas típicos elementos de las construcción asiria, encontrándose en las cámaras principales, departamentos de recepción, y habitación de los palacios; con tanto valor artístico como histórico; ilustración gráfica de las crónicas de los excelsos monarcas asirios, con sus triunfos gloriosos.
Los relieves asirios aparecen muy debilitados del elemento religioso y cuando aparecen quedan en un plano muy secundario. Los leones, dragones, y los toros andantes formaban ordenadas composiciones, enmarcadas por bandas y motivos ornamentales de gran simplicidad geométrica e indudable efecto cromático. Se trata de una versión oficial, es decir, cuidadosamente censurada de las hazañas de los soberanos.
La utilización del color en el mundo asirio no puede entreverse únicamente en el campo de la pintura, ya que en Assur y Jorsabad los frisos de ladrillos vidriados con representaciones anomalísticas alcanzan una gran vivacidad cromática, aunque están tratados solo en superficie. En Babilonia, sin embargo, el ladrillo estaba moldeado y los animales aparecen en relieve.
Ejemplos:
Como relieves pueden considerarse los famosos toros y leones alados, que guardaban las puestas de los palacios. En efecto, tales animales, término de la evolución del toro antropocéfalo sin alas, están hechos para ser vistos de frente o de costado. De frente el animal presenta dos patas, de costado 4, contándose 5 cuando el animal es visto angularmente, por la misma razón de que viene a ser un relieve, no se ha vaciado el macizo de la piedra que queda entre las patas. Estos seres tienen cabeza humana con grandes barbas para asociarle inteligencia, cuerpo de toro el animal masculino mas fuerte de todos de los animales salvajes, garras de león , y alas para representar los primeros días ya que el único fruto era el dátil de la palmera, síntesis del domino de la tierra y el cielo. Sargón II embelleció con esplendidos relieves su gran palacio de Korsabad, en los cuales predomina una temática más pacifista. De este palacio proceden los más populares toros antropocéfalos.
El palacio de Asurbanipal en Nínive, se decoró con los más notables relieves alabastrinos, hay algunas pacifistas escenas de jardín, donde el monarca se regala, bien abanicado, entre músicas y manjares. Otros relieves de cacerías constituyen piezas soberbias. El principal conjunto es el de la llamada “Sala de los Leones”. El monarca se daba el placer de traerse enjaulados los leones en un cercado, donde eran soltados para morir a tiros de ballesta o a lanzazos. La leona ruge lastimosamente, arrastrando ya las patas traseras, paralizadas por un flechazo en la espina dorsal. El león se esconde moribundo, arrojando bocanadas de sangre. En otros relieves los perros de caza olfatean la proximidad de sus victimas. Una admirable tragedia compone la cacería de caballos salvajes, que caen estrepitosamente al ser heridos. Un rebaño de gacelas avanza por la estepa, olfateando el inminente peligro.
El relieve de Teshub, que se conserva en el Museo de Louvre, viene a testimoniar la relación de este arte con el egipcio, ya que el cuerpo esta de perfil, pero el tronco de frente.
En el territorio babilónico, la “Puerta de Isthar”, en “la vía sagrada” y en “la sala del trono del palacio”, el ladrillo vidriado fue utilizado con una exquisita sobriedad pero, a la vez, con un evidente criterio de fastuosidad. Sobre un fondo azul coloreado con polvo de lapislázuli.
SELLOS CILÍNDRICOS
En etapas protohistóricas, en que el desarrollo comercial exigía ya la proliferación de elementos figurativos representados al servicio de un criterio eminentemente decorativo, y la identificación se efectuaba a través de la epigrafía cuneiforme y no de los motivos figurados; filas de bueyes o cabras constituían el tema principal, y motivos de carácter geométricos, el tema secundario. El típico sello mesopotámico es un pequeño cilindro cuyo diámetro oscila entre 2 o 5 cm, y cuya altura puede llegar a alcanzar de 3 a 6 cm, aunque tales dimensiones varían según sus épocas.
Los sellos-cilíndricos fueron utilizados para la firma de documentos, creando la estética oriental de la repetición isocefálica. Estos relieves en tosco y las escenas no son fáciles de interpretar. La iconografía animalística, con abundancia de luchas y juegos entre distintas especies (leones, toros, leopardos, cuervos) permitía la construcción de complejas composiciones de entrelazos donde los animales suelen aparecer erguidos, aunque los temas dominantes son los banquetes de carácter ritual y los que narran los episodios de la leyenda de Gilgames. También se encuentran sellos tallados en conchas de moluscos, utilizados para decorar a soldados distintos y en los que frecuentemente se representaban escenas de batallas y el retrato del presunto propietario. En los sellos que pertenecieron a ciudadanos de la clase media, realizados a menudo en frita esmaltada, el dibujo era torpe y los motivos están mas influidos por los asirios.
El relieve en miniatura propio de los sellos no se puede comparar, de ninguna duda, con el relieve monumental de los palacios asirios. No obstante, los cilindros de Assur muestran libertad creativa que apenas dejan entrever grandes relieves.
A pesar de la caracterización iconográfica, esos cilindros, tallados, la mayoría de ellos, en materiales de poca dureza, como el jaspe y la cornalina, no se diferencian excesivamente de los realizados en la época neo babilónica. La figuración vuelve a adquirir un desarrollo narrativo muy claro, con pocas figuras en acción, estructuradas en ocasiones según dos bandas superpuestas; entre las figuras no se encuentran las de las divinidades, invocadas únicamente a través de símbolos (cuernos de luna, estrellas).
JARDINES COLGANTES
Localizados en Babilonia, así lo demuestra una rica decoración mural de cerámica vidriada que reviste las cuatro paredes. Después de una cuidadosa compulsión de los textos antiguos y de una detenida exploración arqueológica, se pudo afirmar que las construcciones abovedadas del Angulo más cercano a la Puerta de Ishtar eran realmente la base de sustentación de los admirados Jardines Colgantes de Babilonia.
Para localizar estos jardines, se debe explicar un poco como estuvo organizada la ciudad de Babilonia, la cual era atravesada por el rio Éufrates, garantizando así el agua, por doquier se contemplaban altares, grandes estatuas, todo en honor a Marduk. Un enorme Zigurat de cerca de cien metros dominaba el conjunto. Aparte de ello, la vista era atraída por estos Jardines Colgantes que tanto maravillaron a los griegos. Consistían, al parecer, en terrazas escalonadas colocadas en las faldas de los montes próximos.
Hacia el año 600 a. C., Nabucodonosor II, rey de Caldea, quiso hacer a su esposa Amytis, hija del rey de los medos, un regalo que demostrara su amor por ella y le recordara las hermosas montañas de su tierra, tan diferentes de las grandes llanuras de Babilonia.
Según una leyenda, en cambio, los jardines habrían sido construidos en el siglo XI a. C. Por entonces reinaba en Babilonia Shammuramat, llamada Semíramis por los griegos, como regente de su hijo Adadnirari III. Fue una reina valiente, que conquistó la India y Egipto. Pero no resistió que su hijo conspirara para derrotarla, y terminó suicidándose.
BIBLIOGRAFÍA
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JJ MARTIN GONZALES, Historia Del Arte, Editorial Gredos, 1992 Madrid.
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SUPREDA JOAN, Historia Universal Del Arte Volumen 1 Las Primeras Civilizaciones, Editorial Planeta, Barcelona.
SALVAT JUAN, Historia Del Arte Tomo 1, Salvat editores S.A., 1978.
Luis Felipe Quesada es estudiante de la Universidad de las Ciencias y el Arte, además un futuro diseñador Gráfico, amante de la música y todo tipo de deporte, oriundo de Desamparados, San José, Costa Rica, nacido el año 1989. Contacto: lfquesada13@gmail.com