Metalurgia y orfebreria en la antigua Grecia

Metalurgia y orfebreria en la antigua Grecia

Orfebrería.

Por los antiguos poetas e historiadores griegos y romanos se sabe que la orfebrería y la broncería alcanzaron en Grecia un estado de prosperidad y de perfección increíble, andando al compás de las Bellas Artes primarias.

En los objetos encontrados se observan como es de suponer las mismas vicisitudes del arte de la escultura griega pues llevan muchos de dichos objetos varias figurillas que los hacen incluir en el género escultórico. A los procedimientos fabriles del repujado, cincelado y afiligranado ya conocidos en las civilizaciones precedentes, se añadió por los artistas griegos (según se dice) el granulado, sembrando de pequeñísimas perlitas de oro la superficie de la joya o alhaja por un procedimiento desconocido. Pero mucho antes que los griegos ya lo practicaban los egipcios pues se han encontrado en joyas de la dinastía XII (unos veinte siglos a.C.) Las principales obras de orfebrería griega que figuran en las colecciones (prescindiendo de las monedas) proceden de los tesoros descubiertos en Crimea, Etruria y zona de Nápoles.

En sepulcros de la misma Grecia se han encontrado plaquitas de oro o de plata con figuras repujadas que debieron ser ornamentos de vestido. Pero las mejores y más celebradas piezas de orfebrería clásica (aunque ya de origen romano) que por reflejar muchas de ellas el más refinado arte griego se las juzaga también en parte griegas, son las del tesoro de Hildesheim: se consideran como pertenecientes al botín de guerra obtenido por los germanos al destrozar las legiones de Publio Quintilio Varo (año 9) y entre sus hermosas vajillas y diferentes utensilios de plata (pasan de setenta las piezas del tesoro) están la célebre pátera de Minerva con la figura de esta diosa sentada y la gran crátera de 30 libras romanas de peso, ambas con figuras repujadas y finamente cinceladas.

Se agregan a dichas obras de orfebrería griega los numerosos bronces de igual estilo (desde el siglo VIII a. C.) coleccionadas por los museos principales ya sean estatuas, amuletos, placas de adorno con figuras repujadas, ya espejos bruñidos y con grabados en el reverso, ya fíbulas, etc.

Las tumbas situadas bajo el Agora contenían cuerpos casi enteramente revestidos de oro en planchas, y de joyas. Sobre los rostros, máscaras repujadas conservaban los rasgos del difunto, las coronas, las joyas y ornamentos, todos trabajados de una manera aún primitiva. En cambio, las piezas descubiertas en el tesoro de Atreo, compuesto por millares de vasos, diademas, pulseras, collares, pendientes, eran trabajadas con verdadero arte. Se supone que estas obras son de los tiempos homéricos de la guerra de Troya, mientras que los cubiletes de oro encontrados en Vaphio, Laconia, seguramente son posteriores.

Se puede atribuir al arte orfebrerístico la colosal estatua de Atenea que Fidias ejecutó en el Partenón (la diosa estaba elaborada de marfil, sus ojos de piedras preciosas, el ropaje y las armas de plata y oro de colores diferentes).

Gran parte de la artesanía de la antigua Grecia formaba parte de la esfera doméstica. Sin embargo, la situación fue cambiando gradualmente entre los siglos VIII y IV a. C. con el incremento de la comercialización de la economía griega. Por tanto, tareas tan importantes como son el tejido o la preparación de pan, eran realizadas solamente por mujeres antes del siglo VI a. C. Con el crecimiento del comercio comenzó a utilizarse mucho la mano de obra de los esclavos en las artesanías. Sólo los paños teñidos de la mejor calidad, y en particular el púrpura de Tiro se hacía en los talleres.

Por otro lado, el trabajo con el metal, el cuero, la madera o la arcilla eran actividades especializadas que sí que se llevaban a cabo en talleres especializados. El taller prototípico solía ser familiar y, en ocasiones, recurría al trabajo de los esclavos. El taller de fabricación de escudos de Lisias, por ejemplo, utilizaba a 120 esclavos, y el padre de Demóstenes, que fabricaba espadas, usaba 32.

Tras la muerte de Pericles en 429 a. C. emergió una nueva clase social compuesta por los ricos dirigentes de talleres de artesanía. Entre estos podemos encontrar a Cleón de Atenas o a Cleofonte, que tenía un taller de liras.

Los trabajadores libres recibían una remuneración en función de cada trabajo llevado a cabo, dado que los talleres no podían permitirse garantizar un trabajo continuado. En Atenas, aquellos que trabajaban para la ciudad estado recibían un dracma al día, sin importar el trabajo que realizaran. El día de trabajo comenzaba normalmente a la salida del sol y finalizaba por la tarde.

La cerámica griega incluye lo que comúnmente se conoce como vasos griegos o pintura de vasos griegos. Nacida en el Oriente Próximo, el arte de la cerámica alcanzó en la Antigua Grecia un alto nivel de calidad artística. Constituye un testimonio fundamental sobre la vida y la cultura de los antiguos griegos.

Se conserva numerosos ejemplares de vasos y probablemente representa un parte ínfima de la producción: más de 50.000 vasos provenientes de Atenas subsisten. Por otra parte, los otros objetos han sido destruidos, por el tiempo (madera, tejidos, pigmentos de pintura), o por la mano del hombre, o para su reutilización (piedra, bronce, metales preciosos). Aunque sea fácil destruir un vaso, es muy difícil hacerlo totalmente: los fragmentos pueden aún hablar.

El trabajo de la cerámica consistía en elegir la arcilla, dar forma a la vasija, secarla y hornearla para luego aplicar un barniz. Parte de la producción se dedicaba al uso doméstico (platos, vasijas, lámparas de aceite, etc.) o para usos comerciales, y el resto se dedicaba a funciones religiosas o artísticas.

La fabricación de vasijas decoradas en Grecia tuvo influencias extranjeras muy fuertes. Por ejemplo, el estilo de figuras negras sobre fondo rojo procede muy probablemente de los artesanos corintios, que a su vez se deriva del estilo sirio de metalurgia. La altura a la que llevaron los griegos el arte de la cerámica es, por tanto, debida enteramente a su sensibilidad artística, y no a su capacidad técnica.

La alfarería en la antigua Grecia era a menudo realizada por esclavos. Muchos de los fabricantes de cerámicas de Atenas se encontraban reunidos entre el ágora y el Dípylon, en el barrio que se conoce como el Cerámico. La mayoría eran pequeños talleres que estaban compuestos por un maestro, varios artesanos pagados y esclavos.

Metalurgia.

Las menas de metales son comunes en Grecia. Dentro de éstas las más conocidas son los yacimientos de plata en Laurión.

Las minas contribuyeron al desarrollo de Atenas en el siglo V a. C., cuando los atenienses aprendieron a hacer prospecciones y luego tratar y refinar las menas. Además, la composición de la tierra de la zona hacía que el drenaje no fuera necesario, lo cual tenía mucha importancia si tenemos en cuenta que las técnicas de drenaje de la antigüedad no permitían la excavación por debajo de las aguas del subsuelo.

Los pasadizos y niveles de las minas griegas eran excavados con la misma preocupación por la proporción y la armonía que se ponía en la construcción de los templos. El trabajo era extremadamente difícil, dada la profundidad de los túneles, que podía ser mayor a los 100 metros. El minero, equipado con un pico y un martillo de hierro, trabajaba encorvado para extraer la galena. Las minas de Laurión, por ejemplo, eran explotadas por una gran población de esclavos, la mayoría procedentes de regiones del Mar Negro como Tracia o Paflagonia.

Algunos de los metales que los griegos llegaron a utilizar fueron el oro, la plata, el hierro y el cobre.

Uno de los trabajos mas destacados de los griegos y que involucro a los metales y mas que todo su trabajo, fue la acuñación de monedas.

La idea de moneda pertenecía a los babilonios y a los hititas, pero éstos no dividían el metal en secciones de valor determinado ni pensaron en controlar el valor intrínseco del metal.

Los griegos son los primeros que reemplazan las marcas groseras que certifican el valor con sellos de valor artístico. Como vimos, la moneda facilito los cambios y los préstamos. Convertida pronto en otra mercancía, sufre todas las alternativas de una mercancía. Termina por ser la mercancía por excelencia: ya la posesión de la tierra no es el signo de la riqueza lo es la posesión de metal amonedado.

La Casa de la Moneda es el lugar donde se diseñan, graban y fabrican las monedas, que son medios de pago de curso legal, es decir, dinero. Antes de la aparición de las monedas, el comercio se llevaba a cabo mediante el intercambio de bienes (trueque) o utilizando lingotes de oro y plata. Este sistema resultaba poco práctico porque era necesario pesar y evaluar la calidad del metal, en cada intercambio se establecía el valor de los lingotes, por lo que se dificultaba el crecimiento del comercio y la industria. La invención del sistema de acuñación de monedas, cuyo valor era siempre el mismo, resolvió los inconvenientes anteriores.

Se cree que las primeras monedas acuñadas con carácter oficial aparecieron durante el siglo VI a. C.C. en la zona de Lidia (en Asia Menor) y en China. A partir de entonces empezaron a surgir monedas en Grecia y en otras ciudades-estado. Sin embargo, con el Imperio romano se empezó a acuñar una única moneda, homogeneizando los tamaños, pesos y valores de todas las monedas existentes, y prohibiendo la acuñación de monedas por parte de individuos particulares, pues era monopolio del Estado. China conservó su sistema de acuñación homogénea centralizada durante su época imperial, pero con la desintegración del imperio empezaron a surgir distintas monedas en los diferentes principados.

Acerca del investigador/a

Alexandro García Alexandro García, estudiante de artes plásticas de la Universidad de las Ciencias y el Arte de Costa Rica. Contacto: alfox_muteki@hotmail.com