Metalurgia y orfebreria en Mesopotamia

Metalurgia y orfebreria en Mesopotamia

Orfebrería.

El arte mesopotámico refleja al mismo tiempo la adaptación y el miedo de las gentes a las fuerzas naturales, así como sus conquistas militares. En las ciudades de Mesopotamia, el templo fue el centro del comercio y la religión hasta que fue desbancado en importancia por el palacio real.

El suelo de Mesopotamia proporcionaba el barro para los adobes que fueron el material constructivo más importante de esta civilización. Los mesopotámicos también cocieron esta arcilla para obtener terracota, con la que realizaron cerámica, esculturas, orfebrería y tablillas para la escritura.

Se conservan pocos objetos en madera. En la escultura, así como en la orfebrería se emplearon basalto, arenisca, diorita y alabastro. También trabajaron algunos metales como el bronce, el cobre, el oro y la plata, así como nácar y piedras preciosas en las piezas más delicadas. El arte de Mesopotamia abarca una tradición de 4.000 años con estilo aparentemente igual. Hasta la conquista por los persas en el siglo VI a.C. cada uno de los grupos que la habitó, hizo su propia contribución al arte mesopotámico.

La orfebrería mesopotámica constituye uno de los hallazgos más interesantes de las excavaciones de tumbas reales y templos. El trabajo de los metales era una de las actividades artísticas más importantes en los pueblos mesopotámicos. Si bien la mayoría de las tumbas fueron saqueadas por los ciudadanos de sucesivos asentamientos poblacionales, que descubrían los tesoros cavando para construir sus casas.

Algunos, han llegado intactos hasta hoy, como el tesoro de los reyes de Ur, encontrado por el arqueólogo Charles Wooley. Entre los valores más preciados de este tesoro se cuenta el tocado de una de las sesenta y cuatro cortesanas enterradas en el sepulcro real, de una suntuosidad y un diseño exquisito, en el que finísimas láminas de oro imitan hojas y pétalos de flores. Restos de vajilla labrada en oro y numerosísimas estatuillas de cobre, uno de los metales más trabajados, así como collares y brazaletes de cornalina, lapislázuli y plata e instrumentos musicales con piedras preciosas completaban el tesoro más antiguo del mundo oriental.
En las formas y el modelado del metal se descubre un naturalismo de cierta ingenuidad, con obsesión por el detalle ornamental. Se hace difícil un estudio del estilo general de la orfebrería mesopotámica debido a la gran variedad de pueblos y culturas que poblaron sucesivamente el territorio. Sin embargo, en todos lo objetos se descubre el valor de las fuerzas de la naturaleza y la esperanza del hombre en una vida después de la muerte, algo que explica que los objetos más valiosos se encontraran en los sepulcros.

También durante el imperio Persa (VI a.C.) la orfebrería experimentó un florecimiento. Los tesoros encontrados en las excavaciones dan cuenta de la habilidad de los artesanos en la realización de bellísimos utensilios y objetos decorativos en oro y plata. Destacan sobre todo las piezas del último período del Imperio. El naturalismo de las estatuillas destinadas a los hipogeos y el logrado dinamismo de su decoración reflejan la influencia de los artistas griegos.

En síntesis se puede apreciar que a diferencia de lo que ocurrirá mas adelante con el imperio del antiguo Egipto, los pueblos que componían Mesopotamia eran caracterizados mas que todo por el uso de la orfebrería mas para propósitos religiosos y de carácter de uso cotidiano mas que un adorno o una representación de la misma vida cotidiana plasmados en estos como suele pasar con el caso de la orfebrería egipcia.

Sin embargo si en algo se diferencia la cultura mesopotámica a la egipcia y estos, los mesopotámicos, aplicaban mas, era la finalidad religiosa de la misma, un uso mas espiritual, por decirlo de alguna forma era el que se le daba a la misma en esta época, ya que se usaba mucho para representar a sus deidades o su historia mítico religiosa.

También debido a la naturaleza misma de estos objetos, su antigüedad y al hecho mismo de que ellos no tenían el objetivo de preservar la historia, o no tenían muy en claro la noción de ello, no hay registros claros de cómo se aplicaba el uso de la orfebrería en menesteres de la guerra.

Metalurgia.

Se le ha llegado a considerar a Mesopotamia como uno de los grandes impulsores del progreso en lo que respecta al uso de los metales, el trabajo y desarrollo de los metales que se dio con ellos, se puede decir que fue de una manera muy primitiva, debido a la época en la que se realizo, sin embargo, esto seria mas que un error de decirlo, debido a la gran cantidad de conceptos que ellos poseían en ese entonces, pero de eso se hablara mas adelante.

Hacia la mitad del III milenio a. C. se produjo el florecimiento de la metalurgia. Si bien desde milenios atrás se fabricaban objetos de metal a base de materiales metálicos encontrados tal cual en la naturaleza, fue en este período cuando se descubrió la forja y la obtención de metal desde el mineral.

Por norma general y de acuerdo con la tradición generalizada en todo el Próximo Oriente Antiguo, las profesiones y oficios se trasmitían por vía familiar, como indica también el hecho de que los contratos de aprendizaje conciernan, sobre todo, a los esclavos. Probablemente estos últimos se ocupaban preferentemente de las labores artesanales menos especializadas y que por tanto no requerían unos conocimientos técnicos muy elevados: panaderos, tejedores, zapateros, etc. El auge del artesanado se encontraba también en estrecha relación con la actividad comercial.

La especialización en el trabajo de los metales se puede advertir en el vocabulario que utilizaba distintas palabras para referirse a los artífices que protagonizaban las diversas partes de que se componía. Así, el qurqurru era el fundidor, encargado de la preparación del metal que, separado del mineral de origen en forma de planchas o lingotes mediante su fundición en un horno, y una vez limpio de impurezas y escorias, era luego trabajado por el nappahu, el herrero, mediante la fundición en moldes para la fabricación de herramientas y armas, o el martilleo de los metales maleables para conseguir finas láminas o trabajar el hierro. El kutimmu era el orfebre, especializado en los trabajos que concernían al oro y la plata, y entre cuyas técnicas figuraba ya la de la soldadura.

Entre estos primeros metales destacó el cobre, el cual poco después se comenzó a alear con estaño para fabricar bronce. Estos dos tipos de bronce convivieron durante unos mil años en diferentes zonas geográficas: así, el cobre arsenioso se dio en Palestina, sur de Mesopotamia, este de Anatolia y el Cáucaso y el cobre de estaño en Irán, Mesopotamia completa, Siria y Cilicia. La única región donde estos dos tipos de bronce convivieron fue Mesopotamia.

Hacia principios del II milenio a. C. el bronce de estaño termina por imponerse.

Hacia 1200-1000 a. C. se popularizó el uso del hierro en la metalurgia, posiblemente a partir del descubrimiento de la tecnología de carburación, si bien su precio siempre fue muy superior al del cobre y en muchos casos similar al del oro.

La parte inicial de los trabajos metalúrgicos solía desarrollarse en lugares próximos a las zonas de extracción minera, ya que el metal una vez limpio y preparado era más fácil de transportar. No obstante había también talleres de fundidores en las ciudades y en los templos, pues en ocasiones el mineral viajaba en estado nativo y porque los objetos de metal inservibles eran refundidos para volver a fabricar piezas nuevas.

Las altas temperaturas necesarias para la fundición se conseguían utilizando como combustible carbón vegetal, forzando la ventilación de los hornos mediante toberas y por el mismo poder refractario de la cerámica con que estaban fabricados los hornos. El metal era fundido una y otra vez, y golpeado con martillos de piedra para eliminar las impurezas. Además de herramientas, utensilios y armas se fabricaban de bronce figuras y relieves. El método de la cera perdida, que permitía fundir objetos de formas complejas, era empleado desde antes y parece que su conocimiento puede remontarse al 4º Milenio antes de Cristo.

Desde los tiempos de Uruk y a lo largo de muchos siglos el bronce jugó un papel predominante en la fabricación de objetos de metal. Pero el bronce no es un metal en sí, sino una aleación que se consigue al mezclar el cobre con otro metal, como el estaño o el arsénico, con lo que aumenta su dureza a costa de su maleabilidad, por lo que representa una innovación técnica de primera índole, ya que permite fabricar instrumentos y armas más duraderos y eficaces.

Hasta comienzos del segundo milenio, en que el bronce arsenicado desaparece, había coexistido con el bronce de estaño, si bien ambos en lugares distintos. Mientras que el bronce arsenicado era propio de sitios como la Anatolia oriental, el sur de Mesopotamia y Palestina, el bronce de estaño se producía en Irán, toda la Mesopotamia, en el Norte de Siria y en el sur de Anatolia.

Desde el siglo XIII el hierro comenzó a hacerse cada vez más frecuente, reemplazando al bronce que quedó relegado a un segundo rango a comienzos del 1er milenio. Pero el hierro, que se conocía desde mucho antes y era considerado casi un metal precioso y al que los asirios llegaron a atribuir propiedades mágicas, deviene útil entonces gracias al descubrimiento de su carburación que permite martillearlo al rojo y eliminar sus impurezas.

La nueva tecnología de hierro supuso un cambio tan importante como lo fue la del bronce en su momento. Las concentraciones de mineral de hierro, de modestas dimensiones pero suficientes para la producción local, se hallaban mas difundidas por el Próximo Oriente que los yacimientos de cobre o estaño, lo que, junto al carácter menos especializado de los conocimientos técnicos implicados, favoreció finalmente su éxito, en un momento en que, a finales de la Edad del Bronce, la crisis del sistema palatino, con la destrucción incluida de muchos centros de poder, supuso la paralización del comercio y la desaparición de los centros metalúrgicos especializados en la fabricación de objetos de bronce.

La metalurgia, tanto del bronce como del hierro, conoció un desarrollo espectacular en tierras de Urartu. La destreza de los metalúrgicos urartianos en los procedimientos del fundido y la forja, así como la calidad de las manufacturas realizadas alcanzó allí niveles muy elevados

Finalmente resta decir que cuando hablamos de aplicaciones de lo anteriormente dicho a las artes aplicadas, se hacia mas que todo con un fin Mítico religioso, como por ejemplo los grabados en los templos y demás cosas, su uso como adorno producto de la orfebrería también se empezaba a evidenciar, aunque este aspecto llegara a concretarse y ser mas propio de la vida cotidiana en el antiguo Egipto. En lo que respecta a la guerra, las aplicaciones eran varias, desde lanzas, pasando por protección para los carros de combate mas adelante y llegando a las protecciones de armaduras como los cascos de cobre, los escudos y otras armas como hachas de guerra y lanzas, aunque mas adelante estos materiales serán cambiados por otros más resistentes.

Acerca del investigador/a

Alexandro García Alexandro García, estudiante de artes plásticas de la Universidad de las Ciencias y el Arte de Costa Rica. Contacto: alfox_muteki@hotmail.com