La escultura en el Antiguo Egipto

La escultura en el Antiguo Egipto

 

La escultura en el Antiguo Egipto

 Por Alberto J.V. Tenorio

 

 A modo de introducción:

 

 El Arte en el Valle del Nilo

 

 Condicionado por su medio natural, la civilización egipcia se extendió a lo largo del oasis que el Nilo, merced a sus inundaciones anuales, abre entre los desiertos líbico y arábigo. Es pues este caudaloso río en su lucha con el inhóspito territorio circundante, el germen del concepto de oposición entre el bien y el mal existente en la religión del antiguo Egipto. Cualquier hombre debería superar durante su vida esta contienda con objeto de acceder, tras su fallecimiento y el juicio de Osiris, a la vida de ultratumba.

 Era preciso, pues, que el cadáver se conservara en perfecto estado, por lo que cuidaba con esmero, embalsamándolo. Una vez momificado el cuerpo del difunto se cubría con diferentes sarcófagos que reproducían con realismo su rostro. También se le rodeaba de sus más preciadas pertenencias terrenales y se le ofrecían alimentos.

  A lo largo de casi cuatro milenios que duró el arte egipcio, una de sus características principales fue el mantenimiento de una unidad estilística  y conceptual. Así aunque desarrolló unos cierto rasgos evolutivos el arte egipcio casi siempre se ajustó  a las fórmulas convencionales, emanadas de la religión, y tradujo de forma repetitiva y mecánica, la anti perspectiva, el  estatismo y la solemnidad, con escasas interrupciones.

 

 La estatuaria egipcia

 

 Generalidades

 La abundancia de estatuas en tumbas y templos responde a necesidades rituales. La función de las estatuas se deriva de la necesidad que la imagen ayude al espíritu  a volver a la vida.

 Sin el receptáculo de la energía vital del difunto, el Ka, y garantiza la otra vida en caso de que el cuerpo material desaparezca o se descomponga. Las estatuas no son, pues, simple copia de la persona desaparecida. Mientras exista la estatua del difunto, pequeña o grande, la vida del modelo se prolongará en su imagen. El Ka podía viajar por el transmundo, pero necesitaba de una forma concreta real  para seguir viviendo, cuando regresase de los viajes. La cabeza es la parte más importante de la figura, pues sirve para indicar al alma del difunto el lugar donde debe de depositarse. Sin embargo no existe retrato tal y como nosotros lo entendemos.

 El sedab era la cámara oculta, adyacente a la cámara mortuoria, reservada para  la estatua-soporte del ka. Se preservaba con el fin  de protegerla ante contingencias externas que pudiesen destruirla. Las estatuas también se colocaban en los templos para facilitar al difunto el disfrute y participación en los rituales vivificadores, por eso el serdab tenía una pequeña abertura a la altura de los ojos de la estatua, que permitía la observación de las ceremonias desde la antecámara. Así se explica la proliferación de esculturas de un mismo personaje en las diferentes dependencias sepulcrales, pues cada una de estas representaciones debía de cumplir con ritos funerarios diversos que exigían su presencia.

 

El poder de la palabra

 La palabra queda inmortalizada por medio de la escritura. Ésta posee un carácter divino un carácter divino, es un legado de dioses. Las palabras poseen mana  que es la condición sobrenatural que permite, a través de la lectura, que el difunto pueda hablar, esto es, participar de la vida. De ahí que la escultura no responda con el retrato como copia mimética de la realidad. Lo que individualiza, lo que define un retrato como tal, es la palabra, es el nombre escrito en la misma escultura.

 

 Los códigos de representación en la estatuaria.

 Independientemente de su escala, todas las esculturas responden a las leyes de representación que en general se detallan a continuación:

  Ley de la Frontalidad: Las figuras son concebidas para ser vistas de frente; son muy simétricas, como si se hubieran esculpido respecto de un eje central, siendo las dos partes muy semejantes.  

 Jerarquía: Las figuras más importantes eran esculpidas más grandes y detalladas que las de los demás personajes, y mostraban actitudes hieráticas.

 Hieratismo: con ausencia de expresividad y rigidez de actitudes, como signos de respeto y divinidad. Sólo en algunos periodos se acercó al naturalismo.

 En los bajorrelieves, además:

 Canon de perfil: las figuras se representaban con el rostro, brazos y piernas de perfil, mientras que el tronco y el ojo estaban esculpidos de frente, con un elegante criterio estético que perduro casi invariable.

 Ausencia de perspectiva: No había profundidad sino yuxtaposición de figuras que se encuentran en un mismo plano.

 Uso de colores planos: se utilizaron colores de tonos uniformes, con un código que respondía más a criterios simbólicos que realistas.

 

Materiales empleados en escultura

 El gusto egipcio por los materiales perennes responde  a la necesidad de que no se destruya con el paso del tiempo. La cantidad de piedra en Egipto facilitó el desarrollo de la estatuaria en este tipo de material. Las canteras de Tura cerca de Gizeh, y las de Asuán, al sur, abastecieron continuamente los talleres de escultura.

 Las piedras utilizadas habitualmente fueron caliza, esquisto, diorita, pizarra, basalto, granito rojo (empleada en sarcófagos), obsidiana  y pórfido.

 La utilización de maderas y el metal fue menos frecuente. La madera se solía usar en esculturas que acompañaban a las de piedra, mientras que el oro, abundaba en los depósitos aluviales del río, se utilizó con profusión en la decoración de los sarcófagos.

 La madera y la piedra caliza se policromaban, aplicando color sobre una capa de estuco que facilitaba la adherencia de la pintura. En algunas estatuas se incrustaba en las órbitas oculares ojos de vidrio. Para conseguir mayor realismo la oquedad interior se recubría con láminas de cobre. Ello acentuaba la sensación de viveza.

 

 Modelos y géneros escultóricos: la representación del faraón

 Hay dos tipologías para la representación de personajes divinos: sedente o de pie. En el modelo de la estatua sedente la figura se articula en ángulos rectos formando un todo con los dos planos del bloque, uno vertical y otro horizontal.

 Los  Brazos se apoyan sobre los muslos o están cruzados sobre el pecho sin espacios vacios para los miembros y el tronco.

 Las piernas se disponen en paralelo, con los pies desnudos, dejando el material pétreo entre ellas. La simetría de las masas volumétricas es absoluta. Impera pues la simplificación de las formas con la auténtica regularidad geométrica. El asiento se convierte en un plano abstracto, unido al cuerpo, lo que le da rigidez a la figura. Se añaden jeroglíficos, que añaden información sobre la figura representada. Escapan a estas normas los escribas, quienes se representas sentados en el suelo con los brazos y piernas algo despagados del resto del cuerpo, pero conservando la simetría axial. 

 En las representaciones de faraones y personajes de rango social elevado los personajes aparecen atemporales. Los códices escultóricos siguen además una estricta aplicación de la policromía: el marrón y el rojizo para el hombre y el amarillo pálido para la mujer. Los reyes aparecen con una serie de atributos que los caracteriza.

 Los monarcas presentan el torso desnudo, la falda plisada y la cabeza cubierta con la doble corona del alto y del bajo Nilo.

 En el modelo representado de pie, el cuerpo permanece erguido con un reparto equitativo del volumen a ambos lados del aje. Generalmente los brazos están pegados al tronco con los puños cerrados y el pie izquierdo adelantado, en actitud de marcha.

 

Otras representaciones escultóricas

 Los personajes que no tienen un rango divino son plasmados con mayor realismo, como funcionarios y sirvientes. Aparece así, la escultura de género que representa oficios o tipos concretos de personas, como los escribas o los grupos familiares, se refieren a tipologías que encuadran las diferentes categorías sociales y no a individuos concretos.

  El hecho de presentar una persona perteneciente a un rango social inferior permite plasmar una escena llena de vida y temporal. Desaparece el carácter rígido y monumental.

 Son paradigmáticas las figuras femeninas de sirvientas realizadas en caliza policromada de tamaño variado. Además, son frecuentes, los grupos familiares, en particular la pareja de esposos, que pueden aparecer de pie o sentados, aunque lo más común es que el hombre permanezca sentado y la mujer de pie. A menudo ambas figuras se cogen con las manos de la cintura. Los niños no son habituales pero también parecen en escenas familiares, sobre todo en el periodo de reforma religiosa del Faraón Amenofis lV.

Hay un tipo de escultura que sin llegar ser exentas, casi llegan a ser de bulto. Se trata de las estatuas relieve que se encuentran integradas en los muros de las mastabas e hipogeos formando parte de la propia arquitectura. Las tipologías son las mismas, sedentes o de pie; originalmente estaban policromadas. En estos casos, la piedra se cubría con una capa de estuco sobre la que, posteriormente, se aplicaba la pintura.

 

 La belleza juvenil como símbolo de eternidad

 El cuerpo humano joven es armonioso y, también, símbolo de la vida y a la vez de la eternidad. Por este motivo, las esculturas de las tumbas representan también un modelo joven.

 Los cuerpos de los faraones son, por los tanto fuertes y bien proporcionados y presentan además una armonía de formas que expresan el vigor juvenil.

 

La escultura del Imperio Antiguo

 

 En este periodo (época tinita) la estatuaría todavía no estaba plenamente definida ni codificada. Se crearon ya, sin embargo, figuras que preludiaban las características de la estatuaria clásica.

 Los materiales empleados son el marfil, la madera y el barro esmaltado que son elementos más mórbidos que la piedra, lo que permite ejecutar formas más atrevidas.

 Los tipos que aparecen con más frecuencia son los desnudos femeninos. Tratados con sutilezas, tienen las piernas juntas y los brazos extendidos a lo largo del cuerpo. Destacan el triángulo púbico largamente inciso, característico símbolo de la fertilidad. Las pequeñas figuras masculinas representan hombres de pie con los brazos adheridos a lo largo del cuerpo y un cinturón fálico como única prenda.

 Por último. Las figuras que representan prisioneros arrodillados y atados pueden ser independientes del soporte pueden ser independientes del soporten al que se adscriben.

 Las figuras animales alcanzan una ejecución mucho más audaz que la figura humana, prolongando la tradición prehistórica en que el animal era representado con asombrosa perfección y verosimilidad. Algunos son representados en actitudes amenazantes con las fauces abiertas, pero la mayoría  adoptan posturas graves y tranquilas.

Las primeras representaciones del faraón  

 Una de las primeras representaciones escultóricas reales, pertenece a la época tinita, es una diminuta figura de marfil portadora de la corona del Alto Egipto, que representa al faraón en actitud de marcha. En el mismo periodo aparecen los prototipos sedentes y de pie, tallados en piedra caliza, en los que casi no hay separación entre la cabeza y los hombros. Generalmente los pies suelen estar juntos. Si uno de ellos aparece adelantado, ambos quedan unidos por restos de materia pétrea. En un principio los gestos poseían gran expresividad pero con el pasar del tiempo se produjo una atenuación de los mismos hasta lograr la característica expresión en la escultura egipcia. La estatua del rey Djoser, quedan establecidos los códigos formales para que rigen la escultura egipcia.

 

Grupos familiares y escribas

Las figuras, como los grupos familiares, aparecen en grupos de dos, tres o más personas, en un bloque labradas como un alto relieve, parecen surgir del bloque. Las figuras pintadas con los respectivos códigos cromáticos: marrón para la piel masculina  y amarillo o rosado para la piel femenina. Los volúmenes simplificados para no detenerse en detalles superfluos.

 Los escribas sentados son figuras plasmadas con gran realismo. Estos funcionarios de suma importancia, que poseían una gran especialización y reconocimiento social, eran representados sentados en el suelo, con las piernas cruzadas y con las manos ocupadas con el papel y el estilo para dibujar, elaborados en piedra caliza y con los brazos despegados del cuerpo. Una expresión concentrada y ojos incrustados con vidrio.

 Las piezas de madera que se utilizaban para la representación de las personas sin rango noble, eran representadas sin la rigidez oficial. Además técnicamente el trabajo en madera permitía trabajar las piezas por separado para unirlas posteriormente.

 

La escultura en el Imperio Medio

 

 En este periodo no hay una unidad estilística estricta. Por ejemplo: en el norte, en la zona del Delta, se desarrolla un gusto hacia las formas clásicas e idealizadas, derivadas del Imperio Antiguo, en donde se exalta la nobleza y la serenidad de la figura.(Estatua de Esostris l). Por otro lado al sur, en Menfis, se opta por mayor realismo, se tiende a sintetizar las dos tendencias y a darle expresión realista a los rostros, y el cuerpo permanece fiel a la tendencia del Imperio antiguo.

Las esculturas de los reyes se prodigan y se encuentran no solo en las construcciones funerarias, sino también en el interior de templos y en el exterior de edificaciones, al aire libre.

 La mirada perdida en el infinito que caracterizaba a los reyes, se ha transformado en un ademán melancólico que abandona el hieratismo intemporal.

 

 Tal y como se aprecia en rostro de Sesostris lll, los parpados se agrandan y caen, el seño se frunce, posiblemente expresando los cambios religiosos. En este momento se ha perdido la garantía que ofrecía un destino inmortal y una vida terrena optimista. A partir de este momento la autoridad se afirma a través de las acciones, como la conquista de territorios, y no solo con la mediación de lo divino.

 Además en este periodo proliferan las esfinges, figuras mitológicas con cuerpo de león y cabeza humana. La cabeza poseía el nemes, imitando la cresta del león y la falsa barba del faraón. Las esfinges representan el poder divino del faraón.

 

 Pequeñas tallas para las escenas cotidianas

 La tendencia del Imperio Antiguo proliferó en este periodo. Las pequeñas tallas de 20 a 30 cm, labradas en madera y policromadas que representan sirvientes realizando sus labores, destinados para las tumbas. Típicas representaciones: el panadero, trabajos de ganadería, hombres elaborando cerveza, mujeres con cestas,  mujeres arando o realizando faenas domésticas. Así si el difunto era un militar, se depositaba  en su sepultura una representación de todo un  ejército de soldados.

 

 

La escultura del Imperio Nuevo

 

Durante el Imperio nuevo, Egipto, a parir de conquistas  militares entra en contacto con el mundo asiático, estableciéndose estrechos vínculos culturales que enriquecieron la producción artística. El ímpetu constructor de este periodo origina un gran desarrollo de la estatuaria. Se crean estatuas monumentales, denominadas colosos, que se instalaron en el exterior de los templos. Eran los intermediarios entre el mundo divino y el terrenal, por lo que se crearon numerosas reproducciones miniatura que tenían la función de ídolos o amuletos para se transportados. Los colosos siguen los cánones de la estatuaria egipcia, y se solían instalar en grupos de dos o de cuatro.

 

  La estatuaria exenta

 La escultura exenta tiene la misma tipología que en el periodo anterior, aunque participa de influencias asiáticas, visibles por el buen gusto por el detalle y la minuciosidad con que se tratan los ropajes y demás atuendos, sin embargo, equilibrados  con la estética egipcia. Las estatuas sedentes de los faraones se multiplican en los templos, con los rostros serenos e imperturbables que les otorga la eternidad, abandonando las tendencias más realistas de periodos anteriores.

 

 Las denominadas “estatuas-cubo”

 Durante este periodo aparece esta nueva tipología de llamada “estatua-cubo”. Este tipo escultórico representa una figura sentada con las rodillas levantadas y cubiertas totalmente por un manto, del que sobresale solo la cabeza, las manos y los pies. La cabeza es la única parte del cuerpo realmente tallada con detalle, pues las manos y pies quedan subsumidos, en la mayoría de los casos en el bloque de piedra. El cubo presenta una superficie destinada a la escritura.

 

Variación del canon: Tell-el-Amarna

 Amenofis lV emprendió una reforma sobre la ortodoxia religiosa que sacudió los cimientos del panteón. En su proclama monoteísta se adjudicó el epíteto de Akhenatón, prodigando toda su fe  hacia Atón, el disco solar, la fuerza que influye en la tierra. Abandono el culto a los dioses y propuso la búsqueda de la verdad. Estos ideales se reflejaron inmediatamente en el arte.

 Akhenatón trasladó la capital a Tebas y fundó la ciudad de Tel-el-Amarna, donde estableció el centro del culto a Atón.

 El canon se modificó radicalmente: se acentuaba la expresividad del rostro, apartándose del modelo de “eterna juventud”. Akhenatón levantó en Karnak un templo solar (actualmente desaparecido) en el que había un pórtico rodeado de pilares con estatuas que lo representaban. De este conjunto se conservan veintiocho ejemplares. El rostro del faraón se alarga y el cráneo adquiere una deformación ovoide (propia de su familia). Los ojos son oblicuos y almendrados, los labios sumamente carnosos, el cuello presenta exagerada esbeltez y el pecho queda hundido. La línea del vientre se rebaja de modo que el vientre cae pesado sobre ella. Las extremidades, brazos y piernas, delgadas en comparación con el rostro, dan la sensación de fragilidad. El resultado de una figura que desprende una aureolo mística, extrañamente deforme y un aspecto más humano en comparación con épocas anteriores.

 Tras la muerte de Akhenatón, se restableció el culto a Amón, pero la influencia de el arte de esta época se mantuvieron como se puede apreciar en la tumba de su sucesor, Tutankamón, donde se han encontrado gran cantidad de objetos que responden al estilo de Amarna. Es digno de destacar una serie de cuatro estatuillas en madera policromada que se trata de diosas guardianas de las vísceras con túnicas ceñidas que dejan ver  las figuras femeninas.

Curiosamente estas estatuas tienen la cabeza vuelta hacia un lado, en señal de solicitar respeto, actitud que se aparta de la ley de frontalidad egipcia.

 

La escultura después del Imperio Nuevo

 Siempre se busca mantener la tradición académica de formas y tipología del Imperio Antiguo. Más se busca representar la individualidad, como es el caso del busto de Mentuembhat, rompiendo el arquetipo de la eterna juventud. Se tiende a realizar el retrato fiel al modelo natural y es frecuente al plasmar el paso del tiempo. Estas tipologías no incorporaran influencias formales romanas o griegas.

 

Estatuas de bronce

 El perfeccionamiento en la técnica del trabajo en metal, dio paso a la producción de estatuas de bronce de gran tamaño, y son lo más significativo en las últimas dinastías. Los artistas hacen uso de la libertad: los brazos se despegan del cuerpo y las piernas separadas, le da más ligereza a la composición, se le incrusta plata y oro con la técnica del damasquinado. Además hubo una tendencia al culto animal por lo que proliferó la producción de estatuillas zoomorfas en bronce, destacadas las esculturas de gatos.

 

Bibliografía

 

Instituto Gallach: Historia del Arte, vol. 1. Grupo editorial Océano, Barcelona, España.1998.

Rick Gore: Faraones del Sol. National Geographic en español, Vasco de Quiroga, México, D.F., abril, 2001.

A.R. Williams: Muerte en el Nilo, National Geographic en español, Vasco de Quiroga, México, D.F., octubre del 2002.

Chip Brown: La reina hombre de Egipto, National Geographic en español, Vasco de Quiroga, México, D.F., abril del 2009.

 

 

http://pensarelarte.blogspot.com/2007/10/la-historia-de-akhentn.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Escultura_del_Antiguo_Egipto

Acerca del investigador/a

Alberto Tenorio Soy Alberto Tenorio, estudiante de la carrera de Artes Plásticas puras de la Universidad de las Ciencias y el Arte de Costa Rica. Mi formación previa la realicé en la Universidad de Costa Rica y en la Universidad Nacional a través de varios cursos tomados en dichas instituciones. Estoy dedicado a la pintura y al dibujo como actividad extra a mi trabajo oficial y estoy sumamente interesado en la ilustración artística y en la historia; en particular siento gran fascinación por el arte precolombino de America. En este momento me encuentro desarrollando una propuesta para ser exhibida en el mes de enero del próximo año. Contacto: ajvtenorio@gmail.com