Pintura y Decoración Pre-románica.

Pintura y Decoración Pre-románica.

Cartago

El origen de su nombre proviene de la deformación de las palabras fenicias Kart Hadasht, que significan “ciudad nueva, probablemente para distinguirla de Útica la Ciudad Vieja; situada en la costa septentrional de África, cerca de la actual ciudad de Túnez. Su legendaria fundadora y primera reina sería la mitológica Dido, pero la historiografía ha determinado que los fenicios establecieron Cartago como puesto comercial probablemente hacia finales del siglo IX a.C. La ciudad era conocida por sus habitantes púnicos (nombre por el que los romanos identificaban a los cartagineses) o fenicios. Cartago tuvo dos espléndidos puertos, conectados a través de un canal. Por encima de los puertos, sobre una colina, se encontraba la fortaleza amurallada de Byrsa.

La ciudad ofrece un amplio testimonio de sus pasadas glorias, un ejemplo de las civilizaciones que pasaron por ella, que son también aquellas que, a lo largo de la historia, han controlado el mar Mediterráneo. Fenicios o púnicos, los cartagineses de Aníbal, los romanos,  los  vándalos y bizantinos, los árabes… todos pisaron y permanecieron en Cartago, dejando para la historia sus templos, santuarios y sepulcros, sus baños públicos y, sobre todo, el impresionante puerto de la ciudad, resguardado de los barcos extranjeros gracias a la bahía que forma el golfo.

Prácticamente todo lo que queda en la actualidad es romano, ya que demolieron la ciudad, de hecho estuvo invadida por los incendios durante diecisiete días, y la reconstruyeron de nuevo. Sólo quedan como excepción algunas formas de enterramiento fenicias dedicadas a la diosa Dido.

Pintura fenicia

El propio nombre de “fenicio” deriva del griego “Phoenix”, que significa “los de púrpura”, en referencia al preciado tinte que fue el origen de su riqueza. En la cultura fenicia, en cuanto a su arte; concurren elementos de muy diversas procedencias: egipcios, griegos, mesopotámicos, egeos, sirios y micénicos, es decir, fue un arte eminentemente ecléctico. La característica fundamental de este arte fue fundir, asimilar y armonizar en todo original, corrientes artísticas diferentes.

A pesar de estar ampliamente difundido el uso de la pintura, que se aplicó a estelas, esculturas, terracotas y objetos de artesanía, se posee muy pocos restos como lo ocurrido con las culturas anteriores. Por lo conservado en el ámbito fenicio, la pintura descansaba exclusivamente en el dibujo, el cual se coloreaba con tonalidades planas. También hay motivos vegetales y en menor número de zoomorfos y antropomorfos, pasajes de la mitología griega de gran éxito. Los colores utilizados para pintar fueron sobre todo el rojo y el verde. En la pintura fenicia, se nota una influencia asiria, egipcia y cretense.

Decoración fenicia

Trabajaban miniaturas de marfil, fabricando figurillas, placas ornamentales. La principal producción en marfil de los fenicios consistía en paneles decorativos para muebles de su propia creación con maderas de alta calidad. El marfil fenicio provenía de los colmillos de elefantes indios y africanos. De hecho los cartagineses criaban elefantes en sus granjas. Fabricaban adornos de oro, plata, cobre y bronce, producidos en serie. La orfebrería en su mayoría es creada en filigrana y granulada. Tanto la Ilíada como la Odisea, describen con admiración los recipientes de plata sidonios.

El trabajo del vidrio lo heredaron de Egipto y  Mesopotamia, pero adquirieron gran pericia en la manufactura de abalorios y objetos ornamentales. También fabricaban pequeños frascos de incienso y otros recipientes, usando arena de primera calidad. Los fenicios empleaban una pasta de arena fina combinada con carbonato sódico. Sometiéndola a grandes temperaturas y añadiéndole pigmentos, la mezcla se convertía en vidrio de colores.

Pintura etrusca

Aun en la antigüedad los etruscos estaban rodeados por un aura de misterio. Sus contemporáneos griegos se sentían intrigados por el repentino surgimiento de ese pueblo como potencia marítima y comercial.  En la pintura etrusca se puede ver una clara influencia de Grecia y luego así mismo la pintura etrusca hará lo propio en la pintura romana. Los  posteriores conquistadores y sucesores romanos se beneficiaron con sus adelantos y nunca dejaron de sentir celos del pueblo al que habían reemplazado.  Los etruscos estaban en el apogeo de su potencia y prosperidad en el noroeste de Italia cuando Herodoto escribió su historia en el siglo V a.C. Las pinturas que han localizado se reducen a la decoración de tumbas. Los etruscos pueden haber sido pastores que descendieron hacia los fértiles valles y crearon su propia cultura, tal vez ayudados por la infusión de una raza extraña, quizá los sobrevivientes de los refugiados lidios quienes, según Herodoto, “navegaron por las costas de muchas naciones” antes de llegar a Italia. El arte etrusco y algunas de las prácticas religiosas de ese pueblo parecen haber recibido la influencia de ideas orientales.

Los etruscos eran diferentes de todos los otros pueblos. Suscitaban la envidia de sus contemporáneos y la admiración de la gente que ahora puede observar sus frescos y esculturas. Frente a una de las tumbas subterráneas, donde las pinturas se veían oscurecidas por el tiempo se logran observar fragmentos de personas en banquetes, piernas, bailarines, pájaros que vuelan hacia la nada, leones cuyas devoradoras cabezas son devoradas. Una vez esto era todo brillante y danzante; las delicias del submundo; honrar a los muertos con vino mientras las flautas tocaban para la danza y las piernas giran y se oprimen;  copiando el paisaje que tenían a su alrededor, tanto natural como social. Y era un honor profundo y sincero el que se rendía a los muertos y a los misterios. Como dice el antiguo escritor pagano: “Porque ninguna parte de nosotros ni de nuestros cuerpos debe existir que no sienta la religión; y que no falten los cantos para el alma ni saltos ni danzas para las rodillas y el corazón; porque todo eso conoce a los dioses”. Lo cual es muy evidente en los danzarines etruscos. Ellos conocen a los dioses en las mismas puntas de sus dedos. Los magníficos fragmentos de extremidades y cuerpos que siguen danzando en un campo de obliteración aún conocen a los dioses y nos lo demuestran.

La técnica es similar al fresco, de ahí viene la creencia de relaciones con los griegos, ya que esta técnica que usaron los etruscos fue la misma que usaban los pintores helénicos, el arte etrusco parece seguir la misma evolución. Los colores son planos y vivos, y a partir del siglo IV se añade el azul y aparte de los rojos, negros y otros; teniendo un simbolismo: los hombres aparecen en tonos oscuros y rojizos y las mujeres en tonos claros, indicios de la masculinidad y feminidad. En general los valores de las tintas son muy armoniosos y sin estridencias. Los fondos son lisos y sobre ellos se recortan las figuras, en las que predomina el dibujo. No existe perspectiva, ya que hasta el siglo IV se trata de una pintura bidimensional. Se busca el movimiento, aunque muchas veces se representa de un modo muy convencional. Refleja la alegría de vivir de los etruscos. Todo se dispone armoniosamente en una decoración geométrica dividida en bandas, techos, frisos, y toda la estancia. Las figuras están marcadas por fuertes trazos, lo que nos habla de un importante dominio del dibujo. La composición de estos frescos presenta mucho movimiento, con una armonía cabal y estilizada, con formas simples. Los pinceles se hacían con pelo de animal y eran extremadamente precisos (incluso en la actualidad, los mejores pinceles se hacen con pelo de buey).

Algunas pinturas encontradas son:

  • La Tumba de los Toros: Es del siglo VI. El fondo es blanco y uniforme. Hay figurillas pequeñas y formas vegetales. En algunas partes hay una división en dos frisos, en el superior está la escena principal y en el inferior hay decoración vegetal a modo de zócalo. La escena principal muestra a Aquiles observando a Troilo, es una escena de la Ilíada.
  • Danza en relación a estos ritos funerarios: Es una danza alegre. La mujer está vestida y la carnación es blanquecina, mientras el hombre está desnudo y en un tono más oscuro. Cumple todas las características de la pintura etrusca: representación del movimiento, figuras bidimensionales con predominio del dibujo, fondo liso blanco, etc. El hombre lleva una jarra en una mano y el pelo similar a los kuroi griegos. Aparece una columna típicamente etrusca.
  • Otra danzarina: Está totalmente cubierta, pero la túnica es prácticamente transparente ya que se le ven las piernas. La túnica lleva decoración floral. La postura es más forzada que en la escena anterior. Hay doble punto de vista
  • El banquete fúnebre: es una escena muy representada, donde aparece un hombre recostado mostrando algo en la mano. En este caso parece ser un huevo, símbolo de vitalidad. En la izquierda lleva una copa. Tiene una postura similar a la de los sarcófagos. También aparece una columna y por detrás una tela anudada. En la parte superior aparecen cuadrados simulando las losas del tejado.
  • La tumba de la caza y la pesca: Es una tumba pequeña, sencilla, también del siglo VI, con sólo una cámara, pero totalmente cubierta por pinturas. Aparecen escenas representando la vida cotidiana: una escena de pesca, con un hombre sólo en una barca, arriba pájaros y abajo peces, a la derecha un hombre con un tirador, etc.
  • Tumba de los augures: Se piensa que representa a dos augures, aunque también podrían ser sacerdotes realizando un ritual funerario, ya que están situados junto a una puerta falsa que lleva al más allá. En la parte baja no hay decoración, sólo se colorea formando un zócalo. La composición es simétrica, los dos personajes están en la misma postura y visten igual, en el centro está la puerta y ante ellos hay vegetación y aves. En la parte superior hay una serie de franjas ocres y negras paralelas y arriba figuras de animales. Las figuras están de perfil. También en esta tumba aparece una estela de juegos funerarios que parece que se llevaban a cabo. Aparecen dos hombres luchando por un premio: las tres vasijas que aparecen entre ellos. A la izquierda hay un árbitro vigilante.
  • Tumba del Barón: Es así llamada porque la descubrió un barón. También es del siglo VI y tiene las mismas características. Muestra una escena funeraria en la que un hombre está presentando a un muchacho a una figura femenina o una sacerdotisa realizando un rito. La cabeza de la mujer está cubierta y lleva los brazos hacia delante. El hombre lleva una copa y el muchacho está tocando un instrumento musical. La escena está enmarcada por dos arbustos. En los extremos aparecen dos jinetes.

BIBLIOGRAFÍA

Harden, Donald. Los Fenicios, Ediciones Orbis. Barcelona, 1965.

Velásquez, J. María. Historia de Oriente Antiguo, Ediciones Cátedra. Madrid, 1992.

N. Spivey. El arte etrusco. Editorial Destino, Barcelona 2002.

Diccionario Enciclopédico Visual, España,  Oceano, 2001.

Acerca del investigador/a

Luis Felipe Quesada Luis Felipe Quesada es estudiante de la Universidad de las Ciencias y el Arte, además un futuro diseñador Gráfico, amante de la música y todo tipo de deporte, oriundo de Desamparados, San José, Costa Rica, nacido el año 1989. Contacto: lfquesada13@gmail.com