Las cuatro ciudades más grandes del Imperio Romano fueron Antioquia, Alejandría, Cartago y Roma, con cientos de miles de habitantes cada una. Estas grandes ciudades exigieron nuevas obras de ingeniería y organización económica. El agua era un elemento vital para ellas. Cartago era alimentada por una red de acueductos de 132 Km., mientras que en el siglo II d. C. Roma, ya contaba con diez grandes acueductos que le suministraban más de millón de metros cúbicos de agua al día. En los lugares donde era posible los acueductos corrían a nivel del suelo y sólo se construían arcadas muy costosas en tramos cortos, como para cruzar valles.
Las grandes ciudades del Imperio Romano dependían esencialmente de la navegación fluvial y marítima para el transporte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados. El famoso Edicto de Precios de Diocleciano (302 d. C.) señalaba que era más económicos transportar el grano por barco desde Siria a España que trasladarlo 100 Km. por tierra. Por lo tanto fue indispensable desarrollar la tecnología portuaria: la invención del concreto de puzolana, que se endurece bajo el agua, fue de un valor incalculable.
En el siglo I a. C. el puerto fluvial de Ostia, que abastecía a Roma, no tenía para recibir la grandes naves de carga de hasta mil toneladas, que usaban en esa época en al Imperio Romano, de manera que durante algún tiempo estas naves tuvieron que transbordar su cargamento a embarcaciones más pequeñas en la bahía de Nápoles. Para remediar esta situación, en el siglo I d. C. se construyo un gran puerto artificial en Portus, cerca de la desembocadura del Tiber, Otros importantes puertos construidos por los romanos, se pueden apreciar hasta el día de hoy, fueron Leptis Magna, en la costa norte de África, y Cesarea en Israel.
La agricultura era la principal fuente de riqueza del Imperio Romano. La tierra estaba dividida en grandes propiedades o latifundios bien delimitados que, por lo general eran trabajados por esclavos. Además, se realizaron esfuerzos para aumentar la productividad mediante la construcción de obras de drenaje en zonas pantanosas como el Pontino.
El comercio en el Imperio Romano fue una actividad importante y los principales productos agrícolas se comercializaban alrededor del Mediterráneo, donde las grandes ciudades se abastecían de alimentos por vía marítima. Entre los siglos I y IV d. C., Roma dependía casi por completo del trigo y el aceite de oliva para su supervivencia, los que eran importados de ultramar, en su mayor parte de las provincias del norte de África. Los distintos países prosperaron de acuerdo a su importancia como productores, primero Italia, luego España y finalmente África del norte. En las fronteras del Imperio el ejército romano tuvo una fuerte influencia en la economía.
Con frecuencia los límites se encontraban en zonas donde la agricultura era marginal; se realizaron enormes esfuerzos para desarrollar la agricultura en las franjas que bordeaban el Sahara y el muro de Adriano en Britania, y la población aumento más allá de la capacidad normal de estas regiones.
Desde un punto de vista global el Imperio Romano cubrió un área muy extensa, donde el comercio se vio favorecido por una moneda única, la ausencia de piratas y fronteras, reducidos derechos de aduana y una extensa red de carreteras y puertos de recalada.
Además los factores geográficos como el mar Mediterráneo y la red fluvial que desembocaba en él, contribuyeron a su unión, sin embargo, fue su organización política la que determino el mayor o menor desarrollo de determinada regiones, así como el intenso tráfico comercial de bienes en una u otra dirección.
Nivel general podemos decir que la economía de Roma, estaba basada por un lado en la explotación de primeras materias como el grano, el aceite o el vino y por otro lo que generaba de beneficio las provincias conquistadas por el imperio. Roma importaba del extranjero gran cantidad de productos ya fuera plata de Hispania, oro, grano, tejidos, especias orientales, por lo tanto cabe decir que la urbe se convirtió en el centro neurálgico de la economía imperial, donde se importaban y exportaban los productos llegados de Occidente a Oriente, centralizándose en una única urbe. En los yacimientos hallados en Roma, destacan enormes mercados como el de Trajano situado en el foro y que consiste en un edificio de varias plantas (con piscifactorías en el último piso), o auténticos almacenes industriales donde se hace patente la diversidad de culturas venidas de todos los recodos del mundo.
Tal fue la actividad frenética del día a día, que por decreto de César, se prohibió la circulación de carros y mercancías durante el día para acabar con el caos reinante de idas y venidas de comerciantes, siendo obligatorio únicamente circular a partir de bien entrada la noche.
Casi podríamos decir que Roma fue una ciudad dedicada a la compra-venta de productos y de difusión de éstos por todo el imperio.
Los comerciantes llenaban con sus gritos las calles del centro, anunciando sus productos, mujeres y hombres en sus literas o a pie inundaban estos mercados, llevándose consigo los artículos más codiciados del momento, hay que tener en cuenta que el acceso a productos orientales de alto precio como la seda estaba reservado a unos pocos afortunados, que aprovechaban cualquier momento para mostrar la opulencia aristocrática de la época, otras rarezas culinarias servían para mostrarlas en los banquetes ofrecidos por los anfitriones deseosos de causar la envidia de sus invitados, así pues el mercado también era en cierta manera un centro social donde los comerciantes y sus productos eran ofrecidos a un mercado que abarcó los dominios imperiales de este a Oeste.
Las arcas del Estado fueron continuos picos a la alza o a la baja, dependiendo de la administración del senado o del emperador regente, unos sobresalieron por su austeridad como fue el caso de Octavio Augusto o Trajano, mientras otros gestionaban los superávits del anterior emperador ofreciéndolos en espectáculos para la plebe o pagando los baños públicos de todo un año para que la población pudiera entrar gratuitamente, por no hablar de los gastos derivados de la opulencia de algunos de ellos, como el caso de Nerón, que después del incendio del año 64 que asoló la ciudad se hizo construir la domus aurea, un edificio de proporciones colosales y repleta de lujo, que causó la lógica consternación de los ciudadanos romanos.
Para épocas de grandes desembolsos económicos, Roma se servía de la guerra, no hay que olvidar que una nueva conquista procuraba los beneficios necesarios mediante la usurpación de los botines de guerra y la imposición de nuevos impuestos para pagar a la ciudad. De ahí que muchos emperadores intentaran alejar los límites del imperio y agrupar mayor número de territorios aliados, así pues a modo de conclusión podemos decir que una gran parte de la economía del imperio se basó en el ejercicio de las legiones y el comercio interno.
En épocas de crisis económica derivada de una guerra civil, el control de los bienes del estado estaba a cargo del nuevo dictator, una buena administración y gestión de la misma establecía una posibilidad de crecimiento, es decir, si el dictator decidía que las deudas adquiridas por ejemplo por los agricultores con sus patronos (pues estos últimos ofrecían préstamos) quedaban eliminadas hacían una reacción en cadena desfavorable a la economía del régimen, aunque parezca que cancelar la deuda sea una buena decisión, en verdad era un error de grandes proporciones, pues no había manera de incrementar las arcas del estado, para ello hombres como Julio César, cuando fue nombrado dictador, estableció unas leyes por las que no cancelaba las deudas pero en cambio bajó el interés del préstamo de manera considerable, favoreciendo el flujo de dinero, tanto para los prestamistas que seguían cobrando sus intereses, menores pero suficientes, como por los deudores, que siguiendo con su actividad laboral podían hacer frente a pagos más reducidos.
Todo ciudadano romano recibía su salario, tanto esclavos como asistentes del emperador, únicamente los ciudadanos pobres recibían una pensión del Estado gratuita, mínima pero financiada con las arcas estatales, así mismo el estado también se hizo cargo de los niños y niñas con menos recursos de la ciudad. No obstante, no debemos engañarnos, la ciudad era sin lugar a dudas la más cara salía más a cómodo vivir en el campo que en una ciudad donde el alquiler de una habitación era infinitamente superior al precio de una casa rural.
Roma, por tanto, se financió con recursos propios y los derivados de sus conquistas, y su grandeza dependió de la gestión que de ella se hizo por parte de los ilustres emperadores o senadores de la república.
(…) En cada estación del año, sobre todo en otoño, llegan tantos barcos de transporte a atracar a las orillas del Tíber, que Roma es como el mercado universal del mundo. Se pueden ver en gran cantidad cargamentos venidos desde la India y de la Arabia feliz. Los tejidos de Babilonia y las joyas de los países bárbaros más lejanos llegan en gran facilidad. Vuestros campos, romanos, son los de Egipto, Sicilia y la parte cultivada de África. Se puede decir que lo que nunca se ha visto en Roma es que nunca ha existido. (…)
Aelio, siglo I d.C
http://es.geocities.com/grecia_roma1/la-roma.htm http://es.wikipedia.org/wiki/Comercio_en_la_antigua_Roma
http://historiadeeuropa.wordpress.com/category/imperio-romano/
http://html.rincondelvago.com/historia-de-la-economia-mundial_1.html
http://wapedia.mobi/es/Imperio_romano?t=8.
http://www.aboutroma.com/es/historia-de-roma/imperio-romano.html
http://www.iberfinanzas.com/index.php/Articulos-informes/Curiosidades-de-la-economia-y-las-finanzas-en-la-Roma-Imperial.html
http://www.monografias.com/trabajos/roma/roma.shtml
http://www.xuletas.es/ficha/roma-2-economia-1
Edgar Rodríguez cursa la carrera de artes plásticas en le Universidad de las Ciencias y el Arte ya en su tercer cuatrimestre, es coleccionista de arte religioso, pinta y esculpe la misma clase de arte en sus ratos libres, le gustaría algún día trabajar en la conservación del patrimonio religioso de Costa Rica, es vecino de San Ramón de Alajuela y tiene 24 años de edad. Contacto: sepajudas@hotmail.com
Saludos,
El articulo resulta interesante en tanto que describe a grosso modo, el comercio del resto del mundo con el imperio.
No obstante, algunas falencias no contempladas en él pueden contribuir a su profundidad, más allá de la descripción narrativa. El desarrollo de la economía involucra fuerzas o actores económicos, pero más allá se refiere a como estan organizados, quienes son, que intereses representan, como se articulan con los comerciantes locales, cuales eran sus recursos o inventario de poder para influir en la aristocracia romana. En resumidas cuentas, cuales son sus extrapolaciones que permitieron se manifestara de esta manera, y no asi en otra parte del mundo, ejemplo Grecia, el oriente, Egipto.
De lo anterior se desprende que fuerzas económicas articulan tambien fuerzas politicas, y con ellas la organizacion del imperio. Por consiguiente, cuales son estas relaciones, en que forma sustantiva e institucional se forjaron, quienes integraban las fuerzas politicas que moldeaban las fuerzas económicas y como estos a su vez moldeaban o condicionaban las fuerzas politicas.
Era un tipo de economia basado en el trueque o el intercambio con medios de pagos? cuales eran estos medios de pago, y como se articulaban con el imperio y con los comerciantes, el pueblo y el “fisco”, lo que hoy serian las instituciones encargadas de la tesoreria o tributos.
Cuales eran las normas que articulaban este juego economico, politico, institucional, y en qué época, (espacio temporal)?
Abordar alguno de estos temas permitirian entender mejor la raiz de producción y comercio en el imperio romano.